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Naomi Klein: “El futuro es radical: en lo ambiental y en lo político”
“La
respuesta de Rajoy a Cataluña es incendiaria, un ataque a la
democracia”, afirma la periodista y activista en la presentación de su
libro 'Decir no no basta' en Barcelona
Como proyecto ideológico, como
construcción intelectual, ha quedado superado desde 2008: se vendía como
una utopía mundial, la famosa aldea global, ¿recuerda? Todos
estos ideólogos se han ido hoy ya a los paraísos fiscales. Y en este
vacío, el peligro es la creación de fuerzas peligrosas, casi fascistas,
en la derecha, mientras, en la parte progresista, las fuerzas no crecen
lo suficientemente rápido. Sí, existe ese peligro de polarización, por eso llamé a mi último libro Esto lo cambia todo.
El futuro es radical, de una forma o de otra: radical en lo físico, en
el medio ambiente, y deberá serlo en lo político porque para salir de
esta situación la continuidad no es una opción. Se han dado demasiadas
crisis de forma simultánea.
Barcelona
La periodista, escritora y activista canadiense Naomi Klein, en Barcelona. Andreu DalmauEFE
Como en una apocalíptica versión de Cenicienta, el
reloj del colapso medioambiental se acerca a medianoche. Y como
“reconocer que el cambio climático va en serio es tanto como reconocer
el fin del proyecto neoliberal” es algo que las élites no se pueden
permitir, el resto de la sociedad ha de actuar ya. Eso por no añadir la
llegada de Trump a la presidencia de EE UU. Decir no no basta es como ha formulado la situación, en formato libro (Paidós; Empúries, en catalán), la periodista y activista Naomi Klein (Montreal, 1970), que ha abandonado sus prestigiosos volúmenes muy analíticos y de profusas notas (No logo; La doctrina del shock…) por un manifiesto urgente que llama a la movilización y a la batalla: desde la jurídica a las de las calles y las fábricas. Pregunta.
Desde 2008 vivimos una brutal deconstrucción de la esfera pública, la
pérdida de seguridad laboral y ambiental, paro (especialmente juvenil)
altísimo, pero parece haberse truncado la trayectoria contestataria que
había en 2011. ¿La gente se ha convencido de que el sistema está tan
corrompido que no hay nada que hacer y que el desastre climático es
inevitable? Respuesta. Sin duda, una de las grandes
batallas hoy es luchar contra ese sentimiento de que el colapso es
irreversible; no ayuda nada ese boom de la ficción distópica,
con colapso económico y oligarquías de ricos que tienen seguridad,
espías, leyes y países casi propios.Trump es la distopía hecha realidad,
por ello en EE UU puede haber cierto sentimiento de complacencia de
esas élites y de resignación en el resto; pero mucha gente lucha contra
ello. P. Una idea transversal del libro es que se está dando un secesionismo psicológico de la gente: una parte de la sociedad más pudiente se desentiende de la otra, hasta el extremo de crearse zonas verdes, con gente que puede pagarse hasta seguridad o bomberos privados, y zonas rojas, con gente con cada vez menos protección pública. ¿La sociedad es hoy menos democrática y solidaria? R. Sí, me temo que es menos democrática,
pero es fruto de la desigualdad que la gente ve en su entorno. Los ricos
creen que se podrán proteger ellos solos del impacto medioambiental que
genera el neocapitalismo salvaje. Hay una guerra contra la democracia
porque el sistema cada vez más está construido para servir a las élites y
eso choca con la democracia real porque es mucha más la gente que tiene
menos protección… Todo esto desanima a la gente para que no vote:
fueron 90 millones de estadounidenses los que no lo hicieron en las
últimas elecciones.
Una de las grandes batallas hoy es luchar contra ese sentimiento de que el colapso es irreversible; no ayuda nada ese 'boom' de la ficción distópica. Trump es la distopía hecha realidad
P. ¿Y esa abstención? R. Buena parte fueron simpatizantes
demócratas, que no vieron en su partido una alternativa real, tenían
poco que proponer a los que sufren; fueron los demócratas los que
perdieron esas elecciones con sus falsas soluciones. P. Del libro se deduce también la debilidad
del liderazgo de izquierdas: Hillary Clinton no aceptó el salario
mínimo de 15 dólares por hora; dice que Obama perdió en 2008 una gran
oportunidad con la crisis bancaria… ¿Está pidiendo más radicalidad a los
dirigentes de izquierdas? R. Hillary no es de izquierdas: ella es
paradigma del colapso del centro político; Bill fue el adalid de la
desregulación financiera y apoyó el NAFTA: los Clinton son el símbolo de
la cada vez mayor separación de los demócratas de sus bases… Alexis
Tsipras, en Grecia, demostró que sus propuestas eran insuficientes, no
era lo que la gente esperaba… Necesitamos soluciones a la altura de la
crisis actual, no se puede seguir con la lógica de los años 90; ya hay
líderes que empiezan a darse cuenta. P. Por ejemplo… R. Jeremy Corbyn: desde el propio Partido
Laborista se filtró su manifiesto porque, por radical, creyeron que le
destruiría, que sería la nota de suicidio más larga de la Historia, y
resulto que casi le hizo ganar… Es un ejemplo más de la desconexión
entre partidos y el sentimiento popular: a la gente le encantó porque
vieron ahí un sí, además de un no. P. ¿Mejor proponer esos contenidos para que
se incorporen al programa de los partidos o mejor crear de nuevos, tipo
Podemos, o la CUP o En Comú en Cataluña?
El neoliberalismo, como construcción intelectual, ha quedado superado desde 2008: se vendía como una utopía mundial, la famosa aldea global, ¿recuerda? Todos estos ideólogos se han ido hoy ya a los paraísos fiscales
R. La génesis de Podemos era atractiva
porque parecía una estructura política más porosa para que la dirección
fuera asumiendo iniciativas provenientes de las bases… El problema es
que no hay hoy partidos políticos que estén en sintonía con lo que
ocurre y ya no podemos esperar más para cartografiar la situación y
tomar medidas; o los partidos se democratizan o la democracia pasará y
se dará fuera del proceso político. Insisto: Corbin está democratizando
uno de los partidos más antiguos del mundo… Por otro lado, en sistemas
sin representación proporcional, con dos o tres partidos predominantes,
es difícil que surjan nuevos partidos porque tampoco se trata de dividir
más el voto progresista y perpetuar a la derecha: se trata de crear
insurgencias internas que hagan que los partidos sigan más a las bases y
sean más democráticos. P. Al menos dos veces en el libro llama a
huelgas, manifestaciones y batallas judiciales. ¿No teme una
radicalización de la sociedad con esas estrategias? R. Es cierto que puede haber esa
radicalización, y en EE UU aún es más debatible porque es una sociedad
muy armada, normalmente más en la derecha, pero destaco la importancia
de las manifestaciones porque cuanto más grande y amplia sea la
resistencia menos vulnerable será a la fuerza extrema del Estado. Y
cuanto más diversas y plurales sean esas manifestaciones, mejor: si sólo
los más marginados se manifiestan se ejercerá una fuerza concentrada
sobre ellos; si es una muestra muy transversal de la sociedad --con la
clase media, los blancos-- habrá menos represión… No se trata de
radicalizar a la sociedad, pero tampoco tengo miedo a eso: la gente
tiene que sentir el poder de que haya más y más gente a su lado. Pero
nunca puede considerarse ni confundirse una manifestación con una
estrategia política. P. Hoy mantiene una charla pública con la
alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que está intentado remunicipalizar
servicios como el del agua y la luz, los funerarios… pero no lo
consigue. R. Colau es una líder excelente en estos
tiempos difíciles, una brújula moral, forma parte de este movimiento de
democracia local profunda y que se está convirtiendo en una amenaza real
para según que neoliberalismo; esa labor local es lenta, pero vital
porque así la gente puede ver cambios tangibles; y ella está haciendo lo
que exactamente debemos hacer: recuperar peso democrático en la
energía, la vivienda, la educación… P. “Cualquier crisis tumultuaria puede servir para imponer una situación de shock a la población”, escribe. ¿El proceso secesionista de Cataluña puede leerse en un contexto así? R. Soy de Quebec y defiendo la
autodeterminación; me parece que la actuación del presidente Rajoy es el
paradigma de la doctrina del shock: la del gobierno español me
parece una respuesta incendiaria, un ataque a la democracia; no es
aceptable su respuesta ni la de la Unión Europea; la aplicación del
artículo 155 debería retirarse; no se puede contrarrestar un movimiento
no violento con la violencia que se dio el 1-O o arrestando a un
gobierno, me parecería inimaginable que se hiciera eso en el Quebec… La
de Rajoy es una estrategia de shock deliberada, como la de
Trump: lo prohíben todo para agravar el ambiente de crisis y así evitar
que se fijen en sus recortes sanitarios o en las reformas fiscales; lo
de facilitar los cambios de sede de empresas catalanes forma parte de la
guerra económica, es una trampa antigua…
Necesitamos soluciones a la altura de la crisis actual, no se puede
seguir con la lógica de los años 90; ya hay líderes que empiezan a darse
cuenta, como el laborista Jeremy Corbyn: a la gente le encantó porque
vieron ahí un sí, además de un no
P. Pide combatir contra el militarismo y
las corporaciones empresariales, pero también contra los “nacionalismos
rampantes”. En cambio, elogia las naciones indias que han defendido
siempre la naturaleza o defiende la autodeterminación de los pueblos… R. Estoy contra el nacionalismo chovinista,
cuyas fuerzas, además, se suelen sobreponer a las ya creadas por las
oligarquías… El auge independentista en todo el mundo no deja de ser una
respuesta a la pérdida de control de la gente sobre temas fundamentales
de la vida; según cómo se aplique, puede hasta ser una contestación del
poder local a la profunda crisis de la democracia actual. P. ¿Una declaración de guerra contra Corea
del Norte por parte de Trump podría ser la excusa perfecta para
implementar un estado de shock de emergencia en EE UU? R. Ahí Trump sabe que puede hacer un
gravísimo daño porque concentra el poder de una decisión así él solo: no
requiere ni del Congreso ni de su propio gobierno… No creo que lo acabe
decidiendo, pero el solo hecho de esa posibilidad ya es inaceptable. Me
preocupa que cada vez que sale al extranjero se comporte como un
viajante de armas y no como diplomático; fíjese: lo ha hecho en Arabia
Saudí, en la OTAN misma, en Japón… P. Escribe que el “hechizo del neoliberalismo se ha roto”. ¿Está segura de eso? R. Como proyecto ideológico, como
construcción intelectual, ha quedado superado desde 2008: se vendía como
una utopía mundial, la famosa aldea global, ¿recuerda? Todos
estos ideólogos se han ido hoy ya a los paraísos fiscales. Y en este
vacío, el peligro es la creación de fuerzas peligrosas, casi fascistas,
en la derecha, mientras, en la parte progresista, las fuerzas no crecen
lo suficientemente rápido. P. De nuevo, la polarización potencial de la sociedad… R. Sí, existe ese peligro de polarización, por eso llamé a mi último libro Esto lo cambia todo.
El futuro es radical, de una forma o de otra: radical en lo físico, en
el medio ambiente, y deberá serlo en lo político porque para salir de
esta situación la continuidad no es una opción. Se han dado demasiadas
crisis de forma simultánea.
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Autor: Naomi Klein. Editorial: Paidós (2017). Formato: versión Kindle y tapa blanda (320 páginas).
El nuevo libro “Decir no no basta”
revela, entre otras cosas, que la desorientación que sentimos nos la han
provocado deliberadamente. Que por todo el mundo, para generar una
crisis tras otra, se están utilizando tácticas de shock
diseñadas para forzar políticas que van a arruinar a la gente, el medio
ambiente, la economía y nuestra seguridad. Que el extremismo no es un
hecho aberrante, sino un cóctel tóxico de nuestros tiempos.
Naomi Klein explica cómo es posible romper el hechizo y conseguir el mundo que necesitamos. No dejemos que se salgan con la suya!
A continuación extracto y enlace a texto integro del Primer capítulo:
DECIR NO, NO BASTA Naomi Klein
Capítulo 1
CÓMO GANÓ TRUMP AL CONVERTIRSEEN LA MARCA DEFINITIVA
La noche en que Donald Trump fue
declarado vencedor de las elecciones de 2016 y cuadragésimo quinto
presidente de Estados Unidos yo me sentía especialmente desorientada,
porque ni siquiera era de noche. Me encontraba en Sídney, Australia, en
medio de una gira de conferencias, y con la diferencia horaria, donde yo
estaba era última hora de la mañana del miércoles 9 de noviembre. Para
casi todos mis conocidos, era la noche del martes, y mis amigos me
enviaban mensajes de texto desde las fiestas de borrachera electoral en
que se habían reunido para seguir el escrutinio. Pero para los
australianos era el principio de un día laborable como otro cualquiera,
lo que en mi caso no hizo sino intensificar la sensación general de
vértigo cuando empezaron a conocerse los resultados.
En esos momentos, estaba reunida con
unos quince líderes de diversas organizaciones medioambientales,
sindicales y projusticia social australianas. Habíamos entablado un
debate que giraba en torno a una idea clave. Hasta el momento, las
luchas contra el calentamiento global, el racismo, la desigualdad, la
violación de los derechos de los pueblos indígenas, de los inmigrantes y
de las mujeres, al igual que otras muchas batallas progresistas, se han
desarrollado a menudo de forma fragmentada, en sus propios
compartimentos estancos.
Pero nos veníamos preguntando, como se
están preguntando ya muchos movimientos: ¿cómo se entrecruzan unas y
otras?, ¿qué causas de raíz las conectan entre sí?, ¿cómo pueden
abordarse esos asuntos de forma coordinada, al mismo tiempo?, ¿qué
valores presidirían un movimiento así?, y ¿cómo podría traducirse ese
movimiento en poder político? Junto con un grupo de colegas, yo venía
trabajando en cómo construir un movimiento transversal de ese tipo, una
«plataforma popular» en Norteamérica en el marco de un proyecto llamado
Manifiesto «Dar el Salto» —sobre el que volveré en el último capítulo—, y
eran muchos los grupos australianos interesados en explorar un enfoque
similar.
Durante la primera hora o así, fue una
reunión bastante animada, en la que reinaba el entusiasmo por todo lo
que se podía conseguir. La gente estaba perfectamente tranquila respecto
a las elecciones en Estados Unidos.
Como muchos progresistas y liberales de
izquierdas, y hasta muchos conservadores tradicionalistas, estábamos
convencidos de que Trump iba a perder. Entonces, empezó a sonarle el
móvil a todo el mundo. Se fue haciendo un silencio cada vez mayor, y por
toda la sala de juntas pareció cundir el pánico. De repente, la razón
por la que nos habíamos reunido —la idea de que podíamos ayudar a
prender la mecha de un salto adelante integral en la lucha contra el
cambio climático, por la justicia racial, por unos trabajos dignos,
etc.— sonaba completamente absurda. Fue como si todos hubiéramos
comprendido de golpe, sin necesidad siquiera de comentarlo, que
estábamos a punto de sufrir un gran retroceso, arrastrados por un
vendaval arrollador, y que lo único que podíamos hacer era tratar de
resistir en nuestras posiciones. La idea de un impulso de progreso en
cualquiera de las apremiantes crisis que estaban sobre la mesa pareció
evaporarse ante nuestros ojos.
Entonces, la reunión se dispersó sin que
nadie la declarara concluida, y casi sin que nos despidiéramos unos de
otros. La CNN nos despachaba como una especie de dispositivo
irresistible de mandar a la gente a casa, y todos partimos en silencio
en busca de pantallas más grandes que las de nuestros móviles.
Una mayoría de votantes estadounidenses
no eligió la papeleta de Donald Trump; Hillary Clinton recibió casi 2,9
millones de votos más, un hecho que sigue atormentando al presidente en
ejercicio. Que resultara vencedor es el resultado de un sistema de
elección indirecta concebido en su día para proteger el poder de los
propietarios de esclavos. Y en el resto del planeta, sumaron mayorías
abrumadoras quienes respondieron a los encuestadores que, si por arte de
magia hubieran podido votar en estas elecciones cruciales, lo habrían
hecho por Clinton (una notable excepción fue Rusia, donde Trump gozaba
de un respaldo importante).
Dentro de este multitudinario bando
anti-Trump, cada cual tiene una historia distinta sobre cómo se sintió
aquella noche (o aquel día). Para muchos, la emoción prevalente fue de
shock porque eso pudiera ocurrir en Estados Unidos. Para muchísimos
otros, fue de desolación, al ver confirmarse tan vívidamente lo que ya
se conocía desde siempre, el profundo arraigo que tienen en el país el
racismo y la misoginia. Para otros, la sensación fue de pérdida, al ver
que a la primera mujer candidata a presidenta de Estados Unidos se le
escapaba la oportunidad de convertirse en un ejemplo para sus hijos.
Como hubo también quienes se sintieron
invadidos de rabia porque, de entrada, se hubiera elegido para
enfrentarse a Trump a una candidata tan cuestionada. Y para millones de
personas, dentro y fuera de Estados Unidos, la emoción preponderante fue
el miedo: la intuición corporal de que la presidencia de Trump serviría
de catalizador para desencadenar actos extremos de racismo, violencia y
opresión.
Muchos, en fin, experimentaron un cóctel de todas estas emociones y de algunas más.Y también muchos entendieron que aquel
resultado electoral no hablaba de un solo hombre en un único país. Trump
no es sino un brote de una enfermedad que parece haberse propagado a
escala planetaria. Asistimos a un auge de figuras políticas
autoritarias, xenófobas y de extrema derecha, desde Marine Le Pen en
Francia a Narendra Modi en la India, Rodrigo Duterte en Filipinas, el
UKIP (Partido de la Independencia) en Gran Bretaña, Recep Tayyip Erdoğan
en Turquía y tantos de su mismo pelaje (algunos abiertamente
neofascistas), que amenazan con hacerse con todo el poder a lo largo y
ancho del mundo.
La razón por la que comparto mi propia
experiencia en Sídney el día (la noche) de las elecciones es que no
consigo desprenderme de la sensación de que hay una lección importante
que sacar de la forma en que la victoria de Trump fue capaz de cortar en
seco nuestra conversación, de abortar los planes para impulsar una
agenda progresista, sin mediar siquiera un debate. Era perfectamente
comprensible que todos nos sintiéramos como nos sentimos al término de
la jornada electoral. Pero si damos por buena la premisa de que de ahora
en adelante todas las batallas se librarán a la defensiva, con el único
fin de no perder pie ante embates retrógrados del estilo de Trump,
estaremos abocados a acabar en una situación muy, pero que muy
peligrosa. Porque el terreno que pisábamos antes de que Trump saliera
elegido es el mismo terreno que dio como fruto a Trump. Un terreno que muchos de nosotros ya
considerábamos constitutivo de una emergencia social y ecológica,
incluso sin contar con esta última ristra de reveses.
Por supuesto que los ataques lanzados
por Trump y sus demagogos afines de todo el mundo exigen que se les
oponga una resistencia feroz. Pero no podemos pasarnos los próximos
cuatro años con una estrategia puramente defensiva. Las crisis que
atravesamos son todas de la máxima urgencia, no admiten que perdamos
tanto tiempo. En un tema sobre el que estoy bastante informada, el del
cambio climático, la humanidad dispone de una ventana de tiempo limitada
en la que aún es posible actuar, pasada la cual se hará imposible
proteger nada que pueda considerarse un clima estable. Y, según veremos
en el capítulo 4, esa ventana se está cerrando a toda velocidad.
De modo que tenemos que apañárnoslas
para simultanear la defensa y el ataque: resistir la ofensiva del
presente y, además, encontrar un espacio para construir el futuro que
precisamos. Decir que no y que sí al mismo tiempo.
Pero antes de que podamos ponernos a
pensar con qué queremos reemplazar a Trump y a todo lo que su
Administración representa, es necesario que examinemos con mirada
resuelta y lúcida el punto en que estamos y cómo hemos llegado a esta
situación, y también de qué maneras es más probable que, a corto plazo,
las cosas se pongan mucho peor aún. Y respecto a esto último, vaya esta
advertencia por delante: la perspectiva es para echarse a temblar. Pero
no podemos permitir que nos desanime. Cartografiar este territorio es
duro, pero es la única forma de evitar repetir pasados errores y
alcanzar soluciones duraderas.
Lo que el gabinete de billonarios y
milmillonarios de Trump significa es un hecho muy sencillo: la gente que
ya posee una proporción absolutamente obscena de la riqueza del
planeta, y cuya tajada se hace mayor año tras año (las últimas cifras de
Oxfam indican que ocho personas tienen tanto como la mitad de la
población mundial), está decidida a adueñarse de más todavía.
Según informaba NBC News en diciembre
de 2016, los candidatos elegidos por Trump para ocupar puestos en su
gabinete reunían entre todos la apabullante suma de 14.500 millones de
dólares (sin incluir al «asesor especial» Carl Icahn, que vale él solo
más de 15.000 millones). Además, las figuras claves que pueblan el
Gobierno de Trump no solo son una muestra representativa de los
megarricos. En proporción alarmante, ha reunido a un conjunto de
individuos que amasaron su fortuna personal perjudicando a sabiendas a
personas de las más vulnerables del planeta y al propio planeta, a
menudo en mitad de una crisis. Casi parece que sea un requisito para
optar al puesto.
Tenemos al banquero basura Steven
Mnuchin, su secretario del Tesoro, que fuera presidente y principal
inversor de OneWest Bank, la «máquina de ejecuciones hipotecarias» que
desahució a miles de personas tras el colapso financiero de 2008. Luego
está su secretario de Estado, Rex Tillerson, antiguo director ejecutivo
de Exxon Mobil, la mayor compañía petrolera privada del mundo. La
empresa que dirigió, financió y difundió durante décadas los estudios
pseudocientíficos negacionistas del cambio climático, y ejercía
ferozmente entre bambalinas todo tipo de presiones para sabotear
cualquier iniciativa internacional significativa para combatirlo, a la
vez que estudiaba la forma de que Exxon sacara provecho del
calentamiento global. Y hay también, entre los designados por Trump para
ocupar los principales cargos de los departamentos de Defensa y
Seguridad Interior, una proporción impresionante de contratistas militares y de seguridad, y representantes a sueldo de grupos de presión.
Estábamos en racha
Es fácil olvidarlo, pero antes de la
victoria contra pronóstico de Trump, había gente de a pie que se
movilizaba para combatir las injusticias achacables a muchas de esas
mismas industrias y fuerzas políticas, y estaban empezando a ganar. El
sorprendente vigor de la campaña presidencial de Bernie Sanders, aunque
finalmente no se impusiera, puso a temblar a Wall Street, que temió por
la suerte de sus bonos, y consiguió introducir cambios significativos en
la plataforma oficial del Partido Demócrata. Black Lives Matter y Say
Her Name habían forzado un debate nacional sobre el racismo sistémico
contra la población negra y la militarización de la vigilancia policial,
y habían ayudado a lograr que se aprobara la eliminación gradual de las
cárceles privadas y una reducción del número de norteamericanos en
prisión. En 2016, no hubo evento deportivo o cultural de importancia —de
la gala de los Oscar a la Super Bowl— en que no se hiciera algún tipo
de reconocimiento de cómo había cambiado el debate sobre
violencia estatal y racial. Los movimientos de mujeres estaban
convirtiendo la violencia de género en un asunto de primera plana,
poniendo el foco sobre la «cultura de la violación», dando un giro al
tratamiento de los casos de famosos acusados de delitos sexuales —como
Bill Cosby— y contribuyendo a forzar la dimisión de Roger Ailes como
presidente de Fox News por las acusaciones de acoso sexual a más de dos
docenas de mujeres (acusaciones que él negó hasta el final).
También estaba en racha el movimiento
contra el cambio climático, que encadenaba victoria tras victoria sobre
la construcción de oleoductos, el fracking en la extracción de gas
natural y la perforación de pozos petrolíferos en el Ártico, liderado en
muchas ocasiones por resurgidas comunidades indígenas. Y había más
triunfos a la vista: el acuerdo sobre el cambio climático
negociado en París en 2015 incluía compromisos para mantener las
temperaturas a niveles que exigirían renunciar a explotar yacimientos de
combustibles fósiles por valor de billones de dólares, enormemente
rentables. Para una compañía como Exxon Mobil, que se alcanzaran esos
objetivos suponía una amenaza existencial.
Y como sugería la reunión a la que
asistí en Sídney, había un consenso cada vez mayor, tanto en Estados
Unidos como fuera de sus fronteras, en torno a la idea de que teníamos
por delante la tarea urgente de establecer conexiones entre todos esos
movimientos de cara a fijar una agenda común, y formar al mismo tiempo
una coalición progresista ganadora, basada en una ética de amplia
inclusión social y respeto por el planeta.
Lejos de ser la historia de un
personaje desaforado y peligroso, la Administración Trump hay que
entenderla en parte en este contexto, como un contragolpe a la fuerza
creciente de un conjunto de movimientos sociales y políticos que exigen
un mundo más justo y más seguro. Antes que exponerse al riesgo de que
estos continuaran avanzando (y ellos siguieran perdiendo
beneficios), esa banda de prestamistas depredadores, contaminadores
desestabilizadores del planeta y ventajistas de la guerra y la
«seguridad» unieron sus fuerzas para asaltar el Gobierno y proteger su
ilegítima riqueza. Al cabo de décadas de asistir a la fragmentación y
privatización de la esfera pública, Trump y los colaboradores que ha
nombrado se han hecho ya con el control del propio Gobierno. Su toma del
poder ha culminado.
La carta a los Reyes Magos de las corporaciones
Ante la evidencia de su absoluta falta
de experiencia en tareas de gobierno, Trump se vendió al electorado con
un doble argumento un tanto novedoso. Primero: «Soy tan rico que no
necesito que me sobornen». Y segundo: «Pueden ustedes confiar en que
arreglaré este sistema corrupto, porque lo conozco por dentro; como
hombre de negocios, he formado parte de él. He comprado a políticos, he
evadido impuestos, he externalizado mi producción. Así que, ¿quién mejor
que yo y mis amigos, que son igual de ricos, para drenar la ciénaga?».
Ha ocurrido algo más, y no tiene nada
de sorprendente. Trump y su gabinete de ex altos ejecutivos están
rehaciendo el Gobierno a un ritmo alarmante para ponerlo al servicio de
los intereses de sus propios negocios, empezando por la presión fiscal a
la que estaban sujetos. A las pocas horas de tomar posesión, Trump
anunció una drástica rebaja de impuestos, por la que las corporaciones
pagarían solo un 15 % (en vez del 35 % que pagan actualmente), y
prometió una reducción radical de la normativa, del 75 %. Sus planes
fiscales incluyen toda una serie de exenciones
tributarias y lagunas legales para los ciudadanos más ricos, como los
que pueblan su gabinete (y, ni que decir tiene, como él mismo). Puso a
su yerno, Jared Kushner, a la cabeza de una «fuerza de asalto» repleta
de ejecutivos corporativos con la misión de buscar más normativas que
eliminar, más programas que privatizar y más formas de hacer que el
Gobierno de Estados Unidos «funcione como una gran empresa americana»
(según un estudio del grupo de defensa de los derechos cívicos Public
Citizen, Trump se reunió con más de ciento noventa ejecutivos de grandes
empresas durante sus tres primeros meses en el cargo, antes de anunciar
que el registro de visitas dejaría de hacerse público). Urgido a
responder a la pregunta de qué logros de importancia había cosechado la
nueva Administración en sus primeros meses, Mick Mulvaney, director de
la oficina presupuestaria, citó el torrente de órdenes ejecutivas de
Trump y enfatizó lo siguiente: «La mayoría de ellas han sido leyes y
reglamentos para deshacerse de otras leyes. Reglamentos para deshacerse
de otros reglamentos».
Y así es. Trump y su equipo se disponen
a suprimir de un plumazo programas que protegen a los niños de las
toxinas ambientales, han dicho a las compañías de gas que ya no hace
falta que informen de todos esos gases de efecto invernadero que
expulsan, y están promoviendo docenas y docenas de medidas en esa misma
línea. Se trata, en resumidas cuentas, de una operación de
desmantelamiento a gran escala. Y es por eso por lo que Trump y los
altos cargos que ha designado se ríen de las tímidas objeciones que han
suscitado sus conflictos de intereses: todo el asunto es un gran
conflicto de intereses.
Esa es la cuestión.Y, más que para ningún otro,
lo es para Donald Trump, un hombre que se ha fusionado con su marca
corporativa de forma tan absoluta que es evidente a todas luces que es
incapaz de distinguir dónde acaba uno y empieza la otra. De momento, uno
de los aspectos más notables de la presidencia de Trump es la
conversión de Mar-a-Lago, su complejo residencial privado de Palm Beach,
en una «Casa Blanca de invierno» carnavalesca, exclusiva y consagrada
al lucro (llegó incluso a anunciarse así en las páginas web del
Departamento de Estado). Un miembro del selecto club que la frecuenta
contó a The New York Times que ir a Mar-a-Lago es «como ir a
Disneylandia y saber que Mickey Mouse va a estar ahí todo el día»; solo
que en este ejercicio de full-contact de marcas no se trata de
Disneylandia, sino de Americalandia, y el presidente de Estados Unidos
es Mickey Mouse.
El no va más del poder de la marca
Cuando leí esa cita, comprendí que si
iba a tratar de entender esta presidencia, tendría que hacer algo que me
resistía a hacer desde hace mucho tiempo: volver a escarbar en el mundo
de la imagen de marca y del marketing corporativo, que fue el tema de mi primer libro, No logo.
El libro ponía el foco en un momento
clave de la historia de las corporaciones: cuando colosos como Nike y
Apple dejaron de pensar en sí mismas en primer término como empresas que
fabrican productos físicos y empezaron a verse sobre todo y
fundamentalmente como fabricantes de marca. Era en la imagen de marca
—que creaba un sentimiento de identidad tribal— donde creyeron que
estribaba su fortuna. Olvídate de las fábricas. Olvídate de la necesidad
de mantener a unas plantillas descomunales. Una vez que hubieron
comprendido que sus mayores beneficios se derivaban de la fabricación de
una imagen, estas «marcas huecas» llegaron a la conclusión de que en
realidad daba igual quién manufacturara sus productos o que les pagaran
muy poco. Eso se lo dejaron a los contratistas: una evolución con
repercusiones devastadoras para los trabajadores de dentro y de fuera del país, y que también alimentaba una nueva ola de resistencia anticorporativa.
La investigación que hice para No logo me
exigió pasar cuatro años de inmersión total en la cultura de las marcas;
cuatro años de mirarme y remirarme los anuncios de la Super Bowl, de
repasar el Advertising Age (popular semanario dedicado al mundo de la
publicidad) en busca de las últimas innovaciones en sinergias
corporativas, de leer descorazonadores libros de negocios sobre cómo
conectar con tus valores de marca personales, haciendo excursiones a
tiendas Niketown, visitando talleres en Asia donde se explota a los
trabajadores, yendo a gigantescos centros comerciales, a «ciudades
privatizadas», saliendo de comando nocturno con adbusters y culture
jammers.
A ratos, fue divertido. No soy inmune,
ni mucho menos, a la seducción del buen marketing. Pero al final, fue
como si hubiera sobrepasado una especie de umbral de tolerancia, y
desarrollé algo así como una alergia patológica a las marcas. Aunque
Starbucks saliera de pronto con una nueva forma de «desmarquizar» sus
establecimientos, o Victoria’s Secret se apropiara sobre la pasarela de
tocados indígenas, no tenía ganas de escribir sobre ello; había pasado
página y dejado atrás ese mundo de rapacidad. El problema es que, para entender el fenómeno Trump, realmente hay
que entender el mundo que hizo de él lo que es, y ese es, en gran
medida, el mundo de las marcas. Trump es un reflejo de las peores
tendencias de las que traté en No logo,desde desentenderse de las
responsabilidades para con los trabajadores de fabricar tus productos
mediante una red de contratistas a menudo abusivos, pasando por la
insaciable necesidad colonizadora de marcar cualquier espacio disponible
con tu nombre.
Y es por eso por lo que decidí volver a
hurgar en ese mundo de relumbrón, para ver qué podía decirnos sobre
cómo se alzó con el cargo con más poder del mundo, y tal vez incluso
sobre lo que esto decía de la situación política en general.
Notas
1. Black Lives Matter (BLM, «Las Vidas Negras Importan») nace en el seno de la comunidad afroamericana estadounidense para denunciar la desigualdad racial (especialmente, casos de brutalidad policial y discriminación dentro del sistema de justicia). Say Her Name («Di su Nombre») es también un movimiento estadounidense de denuncia de la brutalidad policial contra las minorías, especialmente la dirigida contra las mujeres de raza negra. (N. del T.)
2. Adbusters (algo así como «Rompeanuncios») es una organización anticapitalista y anticonsumista nacida en Canadá, que se dedica a subvertir la publicidad, utilizándola como medio de comunicación de ideas para denunciar y compensar la manipulación que ejerce sobre la sociedad. Se inscribe en un movimiento más amplio, el culture jamming («atasco o sabotaje cultural»). (N. del T.)
Activistas y estudiantes protestaron ayer afuera de una fábrica de rifles AK-47 en Pompano Beach, Florida. Foto: AFP.
“Sabía que nunca podría alzar mi voz contra la violencia de los
oprimidos en los guetos sin primero hablar claramente sobre el proveedor
más grande de violencia en el mundo hoy día: mi propio gobierno”,
declaró Martin Luther King Jr en su famoso discurso
contra la guerra de Vietnam en 1967, donde vinculó la injusticia y
opresión dentro de este país a sus políticas bélicas e imperiales a
nivel mundial. Estados Unidos es un país extraordinariamente violento,
el más violento de todo el primer mundo dentro de sus fronteras y, tal
vez, si se cuentan las víctimas de su violencia afuera, el más violento
del planeta. La violencia es parte integral de su historia, empezando
con la campaña genocida contra los primeros habitantes de este país, la
esclavitud y las guerras de todo tamaño (algunas con millones de
muertos) contra decenas de naciones hasta la fecha. Este país es el
único que ha empleado un arma de destrucción masiva. Más aún, su
economía ha dependido en gran parte de la producción de armas, de
guerras, de control civil; es el mayor subsidio público al sector
privado. Y la violencia institucional y oficial siempre ha sido bipartidista y
justificada en nombre de la paz y para defender al país y a veces hasta
para salvar al mundo. La violencia oficial dentro y fuera del país no
es la excepción, es la regla. La matanza en la preparatoria pública Marjory Stoneman Douglas en Parkland,
Florida, el pasado Día de San Valentín ocurrió en un país inundado por
más de 300 millones de armas de fuego que, cada año, cobran más de 32
mil vidas (y decenas de miles de heridos) y que desde 1968 a la fecha
han matado a más estadunidenses que los que perecieron en todas sus
guerras desde la fundación de este país. Pero esa violencia interna no
se puede separar de la externa, de las guerras e intervenciones casi
incesantes de este país a lo largo de su historia. El mensaje oficial es
que la violencia es una respuesta legítima, justificable y necesaria. Y
las armas, pues, sagradas. Lo que más desea Trump hoy día es un desfile militar con muchos
aviones sobrevolando y presidido por él, un comandante en jefe que
evadió –como tantos hijos de ricos– el servicio militar durante la
guerra en Vietnam. Y su solución para resolver la violencia de las armas
de fuego es: más armas de fuego, inlcuida la de armar a los maestros. Nunca Más es el nombre del nuevo movimiento lanzado
por esos estudiantes de Florida que sobrevivieron la más reciente
matanza, una respuesta feroz contra los políticos y la Asociación
Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) que son cómplices de
la cultura violenta oficial de este país. Por ahora, estudiantes de
prepa los están haciendo temblar como nunca. Emma Gonzalez, de 18 años, sobreviviente, cuyo discurso en la primera
manifestación después de los hechos mortíferos se volvió viral, hoy día
tiene más seguidores de su cuenta de Twitter, @emma4change, que la
@NRA, una de las organizaciones más poderosas de este país. Ella, junto
con sus compañeros como Alfonso Calderon, Cameron Kasky, Jaclyn Corin y
David Hogg, entre otros, lanzaron Nunca Más y en las primeras horas
después de la tragedia convocaron a una marcha nacional para el 24 de
marzo declarando que esta será la ultima masacre en una escuela. De
repente encabezan lo que podría ser, si se logra sostener, un movimiento
de una nueva generación que, en esencia, rehusa ser cómplice de la
violencia. El movimiento, cuyos objetivos son muy concretos –prohibir la venta
de armas de guerra, verificar la salud mental de quien compre armas–
está cuestionando con ello la esencia política de esta democracia. Queda
claro, señalan, cuando en las encuestas más recientes, la gran mayoría
del país favorece controles sobre la venta y uso de armas de fuego (en
las dos más recientes: CNN: 70 por ciento en favor; USA Today, 63 por
ciento), pero los políticos siguen frenando mayores controles al servir a
la NRA. Empresas nacionales, entendiendo el poder potencial de este
movimiento, están huyendo de su relación con la NRA; la lista crece cada
día: Delta, United, Hertz, Avis, Enterprise, Symantec, Chubb y First
National Bank. La NRA acusa a estas empresas de cobardía, y una de sus voceras
nacionales se atrevió a declarar que los medios son culpables de
manipular todo esto, ya que les encantan las matanzas porque elevan los
ratings. David Simon, creador de The Wire y Treme, entre otras de las
mejores series de televisión, y quien fue periodista del Baltimore Sun,
le respondió: “como reportero cubrí más de mil muertes por armas de mano
y me pasé un año completo siguiendo a detectives de homicidios de
escenario en escenario. Cubrí un tiroteo masivo. ¿Me encantó? Fuck you,
vocera estúpida, sin sentido, sociópata… para este infierno
estadunidense”. Michael Moore, cuyo documental Bowling for Columbine
investigó el tema de la violencia armada en Estados Unidos a partir de
otra matanza en una preparatoria, envió un tuit: La NRA es una
organización terrorista, recordando: hemos tenido 1.2 millones de
muertes de estadunidenses por armas desde que John Lennon fue baleado en
Nueva York. Pero lo que asusta más a las cúpulas es que estos jóvenes logren
crear alianzas con otros movimientos, algo que ya está empezando a
suceder. Camila Duarte, estudiante de preparatoria y líder de United We
Dream (la mayor organización nacional de jóvenes inmigrantes) en
Florida, declaró: como jóvenes de color e inmigrantes, hemos pasado por
tanto odio, abuso emocional y violencia en el último año, desde la
prohibición musulmana hasta el fin del DACA, pasando por recortes al
presupuesto escolar, y anunció que los jóvenes inmigrantes de United We Dream
“seguiremos el liderazgo de los estudiantes valientes de la
preparatoria Marjory Stoneman Douglas (…) en la Marcha por Nuestras
Vidas. Tomaremos las calles juntos porque creemos en un futuro en el
cual todos puedan sentirse seguros en sus escuelas y en sus casas”. Se
espera que otros jóvenes, de otros movimientos, también se sumarán. Tal vez los estudiantes podrán enseñar a todos aquí cómo decir nunca más a los maestros de la violencia. (Tomado de La Jornada)
Florida: Estudiantes regresan a clases dos semanas después de la masacre
|CUBADEBATE
Flores y recuerdos han sido dejados frente a la escuela secundaria Stoneman Douglas en Parkland, Florida. Foto: Reuters
A dos semanas de la masacre en Parkland,
Florida, los estudiantes de la escuela secundaria estadounidense
Marjory Stoneman Douglas regresan a clases este miércoles, en medio de
importantes medidas de seguridad. “No tengo miedo”, dijo Sean Cummings, de 16 años. “Solo que es raro
regresar después de todo lo que pasó”, confesó el joven a la AFP. “Siento que estamos mejor protegidos que cualquier otra escuela pero
da mucha impresión volver a ver a todo el mundo en este lugar y todos
esos policías”, añadió. Pero está feliz de regresar. “Es agradable que todo el mundo esté
aquí. Pienso que será agradable volver a ver a todos mis profesores.
Será bueno regresar”, comentó. Los profesores regresaron unos días antes al liceo para
preparase, y el domingo el instituto organizó una jornada de orientación
para permitirle a los estudiantes y padres recuperar las cosas que
dejaron en medio del pánico y la evacuación el día de la masacre. La matanza en este liceo ocurrió el pasado 14 de febrero a manos de
un exalumno llamado Nikolas Cruz, de 19 años. El joven, que había sido
expulsado por “razones disciplinarias” de la escuela que atacó, usó un
fusil AR-15 que había comprado legalmente. El hecho ha generado un nuevo clamor por el control de las armas en el país, que dejan unas 33 mil muertes anuales. Los estudiantes que sobrevivieron a la matanza han estado ejerciendo
presión sobre políticos de Washington y Florida para que tomen medidas
contra la violencia armada y restrinjan el acceso a las armas. Durante años, el Congreso estadounidense ha estado paralizado en este
tema, a pesar de que las encuestas muestran que la mayoría de los
estadounidenses apoyan un control más estricto. La Asociación Nacional del Rifle (NRA) es un poderoso lobby
que ejerce presión en Washington y en congresos estatales, con generosos
financiamientos a políticos, para garantizar que la libre venta y porte
de armas no sea amenazada. El miércoles por la mañana, Dick’s Sporting Goods, una de las cadenas
más grandes de distribución de productos de caza, pesca y de
actividades de entretenimiento al aire libre, anunció que ponía fin
inmediato a la venta de fusiles de asalto y que no venderá más armas a
menores de 21 años. (Con información de AFP)
"¡Benditos sean tu amor y tu fusil!": Celebran en EE.UU. una chocante ceremonia (FOTOS)
Publicado: 1 mar 2018 20:41 GMT - RT
Cientos de personas acuden armadas a un servicio de la Iglesia de la Unificación.
Servicio en el santuario de la Iglesia de la Unificación, Newfoundland, Pensilvania, EE.UU.
Jacqueline Larma / AP
Este
28 de febrero, cientos de feligreses —algunos con coronas
confeccionadas con cartuchos— se congregaron en una parroquia rural de
Newfoundland (Pensilvania, Estados Unidos) para que bendijeran sus
matrimonios y sus fusiles de asalto, destaca Vice.
Un hombre y una mujer con coronas de cartuchos
/ Eduardo Muñoz
/ Reuters
Esos
fieles, conocidos como 'Moonies', asistieron al servicio religioso
oficiado por el hijo del reverendo Sun Myung Moon —el fallecido fundador
de la Iglesia de la Unificación—, el pastor Hyung Jin Moon.
El pastor Hyung Jin Moon oficia el servicio
/ Eduardo Muñoz
/ Reuters
Primero, los líderes del culto instaron a los parroquianos a que descargaran sus rifles
antes de la ceremonia. A continuación mujeres vestidas de blanco y
hombres con trajes oscuros desfilaron con sus armas, muchas de las
cuales eran AR-15 y sus modificaciones.
Los fieles muestran su entusiasmo
/ Jacqueline Larma
/ AP
El
rito se ofició pocas semanas después de que un adolescente armado con
un arma del mismo modelo matara a tiros a 17 estudiantes y empleados de
una escuela secundaria de Parkland (Florida, EE.UU.).
Participantes de la ceremonia de bendición de matrimonios y fusiles
/ Eduardo Muñoz
/ Reuters
Ante esta coincidencia, un portavoz de la Iglesia Unitaria declaró que esa reunión fue programada mucho antes que la masacre del pasado 14 de febrero.
Un hombre sostiene un fusil detrás de su espalda
/ Eduardo Muñoz
/ Reuters
Ese homicidio múltiple reanudó una discusión en la sociedad estadounidense respecto al derecho a la posesión de armas y el establecimiento de restricciones para su venta.
Un hombre armado y coronado
/ Jacqueline Larma
/ AP
Moscú: "EE.UU. ha establecido unas 20 bases en el Kurdistán sirio"
Publicado: 1 mar 2018 06:43 GMT | Última actualización: 1 mar 2018 08:10 GMT - RT
La postura de Washington amenaza la paz y la
seguridad en Siria, afirman desde el Consejo de Seguridad ruso.
Imagen ilustrativa
Rodi Said / Reuters
Según
las últimas declaraciones del asesor del secretario del Consejo de
Seguridad ruso, Alexandr Venedíktov, Washington ha establecido alrededor de 20 bases militares en la región de Kurdistán en Siria.
"En
el territorio controlado por las unidades de autodefensa popular del
Kurdistán hay cerca de 20 bases militares estadounidenses", dijo Venedíktov a la agencia RIA Novosti. Asimismo,
señaló que "la injerencia externa en la crisis siria obstaculiza la
restauración de la paz y seguridad en Siria", destacando, a la vez, que
EE.UU. abastece a los kurdos con armas más modernas. "Los kurdos están siendo literalmente oxigenados
con las armas más modernas de EE.UU. El suministro de armamento moderno
y el fomento de las ideas separatistas básicamente provocaron la operación de Turquía en la región de Afrín, al norte de Siria", dijo el asesor.
Yihadistas cambian de táctica
En
su comentario de este jueves, Venedíktov también señaló que los
terroristas en Siria pasaron a una guerra de guerrillas, evitando la
estrategia de las operaciones militares de envergadura. "Al grupo
terrorista Estado Islámico se le causó un daño considerable en el
territorio sirio, en estas condiciones los terroristas pasaron de las
operaciones militares de envergadura a la táctica de una guerra de guerrillas", comentó el asesor ruso. Añadió
que en Siria todavía permanecen grupos de militantes que siguen
oponiendo resistencia armada a las tropas gubernamentales sirias. "Por ejemplo, si tomamos la provincia de Idlib, se trata principalmente del Frente Al Nusra, que ahora se denomina 'Frente Fateh al-Sham'. Si hablamos de Guta Oriental, allí opera el grupo Ahrar al-Sham", especificó.
Anteriormente el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, también
señaló que en la región permanecen bolsas aisladas de yihadistas, pero
las tropas gubernamentales junto con una parte de fuerzas rusas que se
quedaron en Siria combatirán al Estado Islámico si decide "levantar la cabeza". A finales del año pasado, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció
la derrota completa del Estado Islámico en el territorio sirio. En
diciembre del 2017, el mandatario ruso visitó la base aérea de Jmeimim,
donde ordenó la salida de las tropas rusas del país árabe.
No más focos de terrorismo
En
la próxima conferencia de seguridad patrocinada por el Consejo de
Seguridad ruso será discutido el problema más agudo actual de la
comunidad internacional: la prevención de la creación de un nuevo foco
de propagación del terrorismo. "Vemos que la estrategia de los terroristas a medida que son desplazados desde Siria e Irak está cambiando. En peligro están todos los países y regiones del planeta,
y principalmente aquellos que están debilitados a causa de un
conflicto, una guerra civil, sanciones unilaterales o una revolución de
color. En estas condiciones la tarea principal de la comunidad
internacional es impedir la creación de un nuevo foco de terrorismo, como sucedió con el Estado Islámico en Siria", concluyó Venedíktov.
Marcha Mundial de Mujeres
Declaración de 8 de marzo día internacional de lucha de las mujeres
Este 8
de Marzo de 2018, Día Internacional de las Mujeres, nosotras, mujeres de
la Marcha Mundial de las Mujeres, mujeres diversas, de todos los
pueblos, razas y edades, nos unimos una vez más para reafirmar que
seguiremos en Marcha hasta que todas seamos libres de toda la opresión
patriarcal capitalista y colonial. Seguimos con el feminismo como
nuestra forma de vida y con las calles como nuestro espacio para
manifestar nuestras demandas.
Denunciamos y resistimos frente al contexto político mundial, marcado
por la creciente crisis económica, social, política, climática e
ideológica, en definitiva, denunciamos el estado de guerra total donde
nosotras, mujeres, ¡somos las principales afectadas! Denunciamos los argumentos económicos y nacionalistas como forma de
privarnos del ejercicio de derechos y libertades fundamentales y, como
consecuencia, el boicot a la autonomía de las mujeres y los pueblos.
Rechazamos todas las políticas de los gobiernos de derecha, que, cada
vez más radicales, expresan odio, racismo, misoginia, intolerancia y
demás formas de discriminación. Nos mantenemos firmes y en lucha contra
la criminalización de los movimientos sociales. La lucha por nuestros
Derechos y libertades es una forma de expresión justa, por lo tanto: ¡NO
SOMOS CRIMINALES! Seguiremos en las calles y en solidaridad con
nuestras compañeras asesinadas, perseguidas y privadas de su libertad y
acción política. Denunciamos y enfrentamos el avance de la militarización en todo el
mundo como estrategia de control de la vida de los pueblos. La
militarización refuerza el neocolonialismo, el neosaqueo y la
apropiación del capital sobre los recursos naturales y es un soporte de
enriquecimiento para la industria de armamento frente a la crisis.
Además del permanente estado de guerra en Medio Oriente y África. Nos
preocupan los movimientos de las potencias militarizadas del Norte que
indican una amenaza de retorno a la guerra fría y la continua
interferencia en los países del sur intentando promover el modelo de
democracia neoliberal nórdico como la meta alcanzable. Denunciamos los acuerdos de libre comercio, que empobrecen cada vez
más a los pueblos del sur global. La apropiación, privatización y
mercantilización del conocimiento, de la tierra, el agua, la salud, la
educación y demás bienes comunes, agudizan las condiciones de
explotación en el trabajo de las personas empobrecidas y dejan sin
oportunidades a las futuras generaciones, perpetuando el círculo de la
pobreza. La industria extractiva y el agronegocio siguen degradando
nuestra salud y nuestras condiciones de vida, mientras las élites
políticas acumulan una riqueza basada en la corrupción y la impunidad y
construyen Estados en función de los intereses de las transnacionales.
Reafirmamos que seguiremos sacando nuestros cuerpos a la calle para
enfrentar la situación, ya que las instituciones de derecho están cada
vez más fragilizadas frente al poder del capital y no funcionan como
deberían. Las fuerzas del mercado desnutren el estado social y de
derecho. Denunciamos el asesinato del planeta por la institucionalización de
un universalismo occidental y por la búsqueda desenfrenada del lucro. El
cártel formado por las corporaciones multinacionales antiéticas está
destruyendo la madre tierra que nos mantiene. Los acuerdos climáticos
han creado falsas soluciones fundamentadas en un marketing de lenguaje
cada vez más vacío, ¡y que perpetúa la violencia contra la naturaleza!
Nosotras, mujeres de la Marcha Mundial de las Mujeres, mujeres del campo
y de las ciudades, estamos a favor de sostener la vida. Damos nuestras
vidas por defender la naturaleza de la cual vivimos, de la que hacemos
parte y que nos mantiene allí donde estamos (el agua, la tierra y los
bosques en nuestros territorios), pues creemos en modos de vida que
interactúen de forma sostenible con los recursos naturales. Denunciamos un mercado que explota y precariza las condiciones de
trabajo de las mujeres con largas jornadas de trabajo, bajos salarios y
exposición a riesgos diversos; denunciamos la precarización del trabajo
doméstico y de cuidados. Un trabajo que garantiza el sustento de la vida
humana, que nutre, harmoniza, enseña, ampara. ¡Un trabajo
invisibilizando e infravalorado! Cuestionamos la división sexual del
trabajo que sobrevalora el trabajo socialmente concebido para los
hombres a partir de la negación del valor del trabajo atribuido a las
mujeres. ¿Cómo puede el mundo pretender inferior la realización de las
tareas más básicas para la existencia humana, como el acto de cocinar
que nos alimenta y el de limpiar el lugar donde vivimos y dormimos? El
trabajo ejercido por las mujeres es la base para sostener la vida y por
lo tanto, una importante fuente de contribución económica. Exigimos el
reconocimiento del valor del trabajo doméstico, pues las contribuciones
económicas van más allá de lo que puede ser monetizado. Denunciamos a la industria de la ayuda internacional y los programas
de desarrollo, en particular a los que se centran en las cuestiones de
género, como agentes que promueven las agendas neoliberales e
imperialistas, perpetuando la discriminación, racialización y
explotación de mujeres de los países del sur. Denunciamos y seguiremos denunciando siempre todas las formas de
violencia porque, no olvidamos la violencia machista que enfrentamos
cotidianamente en espacios públicos y privados. Gritamos bien alto
¡BASTA! Basta de abusos, violaciones, matrimonios forzados y
feminicidios que no suceden únicamente en países de Asia y África, sino
que están presentes en las vidas de las mujeres de todas las clases y en
todo el mundo. Nuestros cuerpos y nuestras vidas nos pertenecen y ese
derecho no es negociable. Enaltecemos, apoyamos y participamos en iniciativas para acabar con
el silencio, como son los recientes movimientos de denuncia y de
ocupación del espacio público: Marcha das Mulheres, Time´s up, #metoo,
¡Ni una a menos!, ¡Vivas nos queremos! y la Huelga Internacional de
Mujeres, así como en iniciativas que se suman a las luchas permanentes e
incontornables que venimos tejiendo contra la opresión del sistema
patriarcal, capitalista y colonialista. Enaltecemos las luchas y resistencias de las mujeres que trabajan a
nivel local construyendo nuevas narrativas y reescribiendo la historia
de las poblaciones marginalizadas, manifestando la diversidad y
multiculturalidad de los pueblos, la solidaridad como estrategia de
subversión del sistema actual y como estrategia de humanización,
contribuyendo así para la transformación de las sociedades, haciéndolas
más justas e iguales. Es por todo ello y más, que nosotras, mujeres de la Marcha Mundial de
las Mujeres, como movimiento de acción permanente, marcharemos este 8
de Marzo. Estaremos realizando acciones alrededor del mundo durante las 24
horas del día 24 de Abril de 2018 para reafirmar que `Rana Plaza está en
todas partes´; estaremos denunciando a la industria textil, a las
transnacionales y todo tipo de explotación en el trabajo de las mujeres. Seguimos rumbo al XI Encuentro Internacional donde del 22 al 28 de
Octubre, en el País Vasco, construiremos colectivamente utopías y
alternativas, ¡para marchar por un Mundo de justicia, libertad y paz!
¡Seguimos transformando nuestro dolor en fuerza!
¡Seguimos confiando en la Solidaridad y el trabajo colectivo!
Seguimos en Marcha , Mujeres… ¡Siempre!
Chubut
Lanzaron oficialmente el 33° Encuentro Nacional de Mujeres que se realizará en octubre en Trelew
Jueves 1ro de marzo de 2018, por Redacción * ACTA CTA A
Los
próximos 13, 14 y 15 de octubre, Trelew será sede del 33° Encuentro
Nacional de Mujeres (ENM). Se busca debatir, intercambiar, crear y
marchar por los derechos del género y lo definen como el “acontecimiento
político, social y cultural donde las protagonistas exclusivas son las
mujeres”. La CTA Autónoma, a través de su secretaria General, Claudia
Barrionuevo, integra la Comisión Organizadora del Encuentro.
Con el objetivo de difundir las actividades que se llevarán a cabo, se
realizó una conferencia de prensa en la Universidad Nacional de la
Patagonia San Juan Bosco, en donde explicaron los alcances del evento
Magalí Stoyanoff, Marita Quiroga, Juana Antieco, Florencia Rubilar y
Claudia Barrionuevo, quien además invitó a las mujeres en general a
plegarse al “paro” previsto para el próximo 8 de marzo en reclamo a la
“igualdad”. Rubilar, en diálogo con Jornada, explicó que previo al encuentro
realizado ayer, hubo tres plenarias: en Trelew, Puerto Madryn y Lago
Puelo. “Estamos organizando el acontecimiento político, social y
cultural más importante de la Argentina y Latinoamérica. La organización
es justamente a través de plenarias con mujeres de distintas
localidades. Definimos qué pasos damos y cómo construimos”, remarcó. La vocera de las organizadoras confirmó que “el encuentro será el fin
de semana del 13 de octubre, hasta el 15, que será el acto de cierre
donde se definirá cuál va a ser la próxima sede”. Florencia Rubilar aclaró que el lugar físico de realización en Trelew
aún no se ha definido. “Nos organizamos por comisiones de trabajo,
comisión de Alojamiento (relevamiento de infraestructura de nuestra
ciudad, de Puerto Madryn, Rawson, Playa Unión, Dolavon y Gaiman). Si
bien Trelew es sede, el encuentro es de la Provincia porque es nacional.
Se tendrá en cuenta qué disponibilidad de plazas existe, cuáles son las
que necesitan alojamiento, etcétera. Estamos en eso, invitando ahora a
todos, fundamentalmente a los medios para difundir la convocatoria”. Mostró interés en destacar que se trata del encuentro “más austral”
hasta aquí. “Es la primera vez que se hace en Chubut. Hay muchas mujeres
que no tuvieron la posibilidad de ir a Jujuy, a Córdoba, a Mar del
Plata. Entonces, es importante la participación de las mujeres de
nuestra provincia: de la meseta, de la cordillera y de otras ciudades”. Rubilar apuntó que “el encuentro comienza desde que se decide donde
es la sede hasta que finaliza. No es la marcha solamente. Hay más de 70
talleres. Cada uno se replica en distintas aulas. Se debaten
problemáticas. Hay participación y pluralidad de mujeres de distintas
identidades. Es el corazón del encuentro”.
Pilares
Las organizadoras explicaron que los pilares del Encuentro Nacional
de Mujeres se basan en lo histórico: que sea autónomo, autoconvocado,
horizontal, federal, autogestivo y democrático. Explicaron que estos
encuentros fueron fundantes del poderoso movimiento de mujeres del país y
“son el antecedente de movidas colectivas como Ni Una Menos. De los
mismos se originaron logros históricos como la Ley de Cupo Femenino; la
ley de Violencia de Género; Programas como el de Salud Sexual y
procreación responsable; la incorporación de la Convención de la
Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer en la
Constitución Nacional; el debate por el derecho al Aborto Legal, Seguro y
Gratuito; la Ley de Educación Sexual Integral y la del matrimonio
igualitario, entre otras”. En el ENM se expresa además, según indicaron, “nuestras luchas, las
que damos en los distintos territorios, la fábrica, la casa, el barrio,
las ferias, el campo, la escuela, la facultad y otros espacios.
Habitamos durante tres días la ciudad con nuestros sentires, nuestros
proyectos, nuestras luchas, nuestras identidades y nuestros cuerpos. A
partir de la diversidad construimos colectivamente porque El Encuentro
Somos Todas”.
La marcha
Una vez finalizado el Encuentro, el día domingo, que finalizan
también los talleres y se encuentran las mujeres en las calles “miles de
mujeres de diversas partes recorremos la ciudad para marchar en defensa
de nuestros derechos, reclamando por una justicia antripatriarcal y una
equidad real en un mundo libre de violencia sexista”. Aseguran las organizadoras que “nos encontramos, nos escuchamos, nos
abrazamos, debatimos, compartimos y marchamos. Algo se transforma en
cada mujer que participa, por eso la convocatoria a ser parte del
Encuentro es para todas las mujeres que quieren sumarse a los talleres, a
las propuestas culturales, a ser parte de la organización, a brindar su
casa a modo de alojamiento, a ofrecer productos para las ferias del
encuentro, etcétera. El Encuentro Nacional de Mujeres invita a
compartir, a conocernos y a tejer redes de solidaridad y de lucha”.
El logo
Para finalizar, informaron que el Encuentro Nacional de Mujeres va a
ser el evento con mayor magnitud que tenga Chubut. “Vamos a ser
protagonistas del mayor espacio horizontal, plural, contrahegemónico en
donde nos vamos a encontrar, vamos a proponer, debatir y crear. Y entre
las primeras creaciones es la identidad que va a tener esta edición del
Encuentro. Por eso, convocamos a todas las mujeres a participar del
Concurso Provincial para diseñar el logotipo oficial”. Remarcaron al
respecto que “la idea es que las creadoras intervengan el logo histórico
del encuentro con una propuesta que preserve los 7 pilares de los ENM
desde la primera edición en el año 1986 y que destaque las
características y el espíritu que se realice en nuestra provincia”.
¿En qué consiste la huelga feminista del próximo 8 de marzo?
Quién la convoca, para qué, qué hay que hacer ese día y otras preguntas sobre el paro de mujeres.
Por Carlota E. Ramírez
17/02/2018 17:38 CET
| HUFFINGTON POST
Hace un año, miles de mujeres de todo el mundo llamaban a hacer un paro simbólico de media hora en los puestos de trabajo el día 8 de marzo.
Desde el 9 de marzo de 2017, varios colectivos feministas han estado
preparando una huelga de 24 horas para el próximo Día de la Mujer. Las
convocantes defienden que "no es una huelga cualquiera": llaman a hacer
una huelga laboral, pero también una huelga de cuidados, de consumo y
estudiantil.
Defienden que las mujeres juegan un papel fundamental en todos estos
ámbitos —especialmente en el de los cuidados— y por tanto, si ellas
"paran, se para el mundo".
¿Quién la convoca?
La convocatoria la hacen distintos colectivos feministas en España. La organización ha dependido principalmente de la Comisión 8 de Marzo,
que se ha encargado de realizar asambleas durante todo el año y de
recoger las líneas principales de la movilización. Las convocantes
prefieren denominarlo "huelga" en vez de paro y llaman a participar a
todas las mujeres: estudiantes, amas de casa, trabajadoras de distintos
servicios...
¿En qué consiste?
La Comisión 8M insiste en que esta huelga es diferente. No se han
centrado solo en llamar a una huelga laboral. Es también una huelga de
cuidados, de consumo y estudiantil.
La huelga laboral consiste en no realizar el trabajo asalariado en empresas, comercios, fábricas o distintos servicios públicos.
Para la huelga de consumo, llaman a parar de consumir en los mercados
de barrios y pueblos. Son conscientes de que el hecho de no consumir
durante un día no supone un gran cambio, por ello llaman a realizar
durante todo el mes de marzo un consumo "consciente y sostenible".
Con la huelga de cuidados quieren hacer "patente" que el sistema
económico "colapsaría" sin el trabajo de las mujeres cada día de
cuidados. Se trata de un trabajo "invisibilizado" y "desvalorizado".
Millones de mujeres hacen dobles jornadas: una laboral y otra de
cuidados. Para ello piden que se organicen unos servicios mínimos con
las personas del entorno.
En cuanto a la huelga estudiantil, la Comisión 8M llama a "parar los
colegios, institutos y universidades" para criticar que el sistema
educativo "es el principal espacio de socialización en el que se
reproduce el actual sistema capitalista y patriarcal". Por eso llaman a
no ir a clase sino a informar y difundir la huelga en los centros y a
organizar acciones en los campus para el 8 de marzo.
¿Con qué objetivo?
El objetivo de esta movilización masiva —convocada en mas de 70
países— es visibilizar el trabajo de las mujeres y acabar con la
discriminación de género. Quieren llegar más lejos que en 2017 y mostrar
que el movimiento feminista es "fuerte". "Queremos que nadie pueda
mirar hacia otro lado frente a nuestras propuestas y nuestra centralidad
en el mundo", afirma la Comisión 8 de marzo en su página web.
Pretenden "plantar cara" al orden "patriarcal, racista, capitalista y
depredador con el medio ambiente" y reclamar sus derechos y libertades.
Las peticiones desde acabar con las violencias machistas hasta el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos.
Según las organizadoras, lo "ideal" sería que la huelga sólo la
hiciesen las mujeres, ya que se trata de visibilizar qué pasa cuando
éstas paran en las distintas esferas mencionadas. Si los hombres también
parasen, no se sabría cómo afecta a los empleos, a los cuidados, a la
educación o al consumo la falta de mujeres.
A pesar de esto, hay un debate abierto sobre esta cuestión. Los
principales sindicatos —CCOO y UGT—, que han apoyado la huelga sólo
convocando un paro de dos horas en los puestos de trabajo, sí que llaman
a los hombres a hacer huelga. También distintos colectivos feministas
opinan que se debe contar con el apoyo de los hombres y se plantean
hasta qué punto sería útil una huelga de mujeres si los hombres ocupan
sus puestos de trabajo en determinadas profesiones para cubrirlas.
Desde la Comisión 8 de marzo señalan que es "ilegal" convocar a una
huelga laboral sólo a las mujeres, pero tanto esta plataforma como la
organización Hombres por la Igualdad de Género animan a los
hombres a participar y apoyar la huelga de otra forma: "Si eres padre,
encárgate de tus hijas e hijos", "Si eres amigo, ofrécete de niñero",
"Si eres compañero de trabajo, facilita que tus compañeras vayan a la
huelga" o "Si eres empresario, no descuentes el día ni tomes
represalias", son algunos de los consejos.
¿Es legal hacer esta huelga?
Sí. La huelga de 24 horas tiene el respaldo sindical de CNT y CGT,
mientras que UGT y Comisiones Obreras han convocado paros de dos horas
en la jornada laboral. Además, la huelga ha sido registrada en el
Ministerio de Empleo, que no la ha impugnado.
Los dos grandes sindicatos se han desmarcado de la huelga general, ya
que creen que el paro de dos horas es "más factible". CCOO y UGT
consideran que se trata de un paro por las mujeres que deben secundar
"todos los trabajadores".
En cuanto a los partidos políticos, Podemos apoya la huelga y acudirá
a la manifestación. El PSOE, en cambio, apoyará los paros convocados
por CCOO y UGT.
¿Qué puedo hacer si no hago huelga?
Hay convocadas distintas manifestaciones por todo el país. La central
será en Madrid el 8 de marzo a las 19.00 desde Atocha hasta Plaza de
España. En la cabecera irá un grupo de mujeres feministas, pero a la
manifestación está llamado todo el mundo, hombres y mujeres. Además, hay
una serie de acciones concretas para distintos colectivos de mujeres.
Una de ellas es para las trabajadoras del hogar que no pueden hacer
huelga. Ellas están llamadas a colgar sus delantales para apoyarla.
¿Cómo se sabrá si la huelga ha tenido éxito?
Será difícil contabilizar el paro en todos los ámbitos pero la
Comisión 8M ya habla de éxito debido a la gran acogida que ha tenido. A
la última asamblea, que tuvo lugar el pasado 8 de febrero en Madrid,
acudieron más de 300 personas. En total, son más de 300 colectivos
quienes la apoyan.
URUGUAY
PLEBEYO
Publicado en Voces. - 1 de marzo 2018
Por Jorge Zabalza
Tres
intendentes del Partido Nacional (Pablo Caram, Enrique Antía y Fernando
Echevarría) y un senador del mismo pelo (Álvaro Delgado) se benefician
explotando tierras propiedad del Estado que les adjudicó el Instituto
Nacional de Colonización. Por el privilegio pagan una renta diferencial
que no llega al precio del mercado. Esta situación contradice el
espíritu del legislador que creó el INC con la ley N° 11.029: el
objetivo del Instituto era, como dice su actual presidenta, Jacqueline
Gómez: “privilegiar a los más infelices, a los sectores más vulnerables
del medio rural”[1]. Desde 1948 a esta parte se ha hablado mucho y se ha
avanzado demasiado poco hacia la meta. Ni Vázquez, ni Mujica, ni el
Frente Amplio intentaron poner fin al beneficio socialmente injusto del
gozan esas cuatro personas.
Al amparo de la ley N° 18.381 de
acceso a la información pública, la revista ‘Campo’[2] solicitó algunos
datos sobre las relaciones de estos falsos colonos con el Instituto.
Jacqueline Gómez entregó los padrones de los inmuebles, el nombre de las
colonias que integran, su superficie y la renta que pagan, pero, sin
dudar un instante, se negó a divulgar información sobre la identidad de
los privilegiados, apoyándose en base a la ley de protección de datos
personales. Es decir, se cuidó de no agraviar los derechos de cuatro
notorios dirigentes partidarios. No es preciso aclarar que su actitud
fue exactamente la contraria en el archiconocido caso de Gabriel
Arrieta. La página de presidencia y Jacqueline se ensañaron con el
colono para desacreditarlo. Como los jueces de fútbol, Jacqueline Gómez
castiga al chico con el penal que no cobra a los cuadros grandes.
El contexto
No
sería leal ensañarse con la presidenta del Instituto de Colonización,
ella navega con el cardumen, la comprenden las generales de la ley en el
contexto de la subjetividad creada por la defección del Frente Amplio
en general y del Movimiento de Participación Popular en particular.
Los
frenteamplistas llegaron al gobierno acariciando la promesa del Uruguay
Productivo, esperando que se pondría fin a la subordinación a los
capitales extranjeros y a la tragedia de los niños que comían pasto. Ya
sentían temblar las raíces del neoliberalismo y que, por Verdad y
Justicia, los criminales del terrorismo de Estado pagarían sus culpas
condenados por los tribunales penales. Envueltos por la misma marea, los
militantes del MPP soñaban con privilegiar a los infelices, facilitar
su acceso a la tierra y colocar el punto final al proceso de
extranjerización de la propiedad de nuestras fértiles y onduladas
praderas.
Trece años más tarde, disciplinaditos en sus sillas
playeras, los feligreses -incluyendo a los emepepistas- se alegran
porque las calificadoras de riesgo premian al Uruguay por lo bien que
alimentan la rentabilidad de los fondos acreedores. Adormecidos por la
monotonía de los discursos, se enorgullecen de la instalación de una
nueva fábrica de celulosa, inversión que se amortizará rápidamente y
luego será medio siglo de ganancias. Festejan alborozados las cifras de
producción de soja transgénica, sin analizar las de importación y del
uso de agrotóxicos prohibidos en varios países. Toleran que el Uruguay
Productivo sea el del capital extranjero, no el prometido sino el que
condena el país a productor de materias primas, expulsa la gente del
campo y contamina nuestras tierras, nuestras aguas y nuestro aire. Ceden
a los requerimientos de UPM y de las corporaciones transnacionales, del
mismo modo que soportan las presiones de Rex Tillerson -que ni siquiera
se dignó a pasar por Uruguay- y levantan la mano obediente en la OEA,
en el calentamiento previo a la intervención directa en Venezuela.
Trece
años después, aumentó el PBI macroeconómico, pero decreció el PBI
familiar del millón de uruguayos cuyos salarios y jubilaciones no
alcanzan a cubrir las necesidades básicas. Trece años después los niños
siguen comiendo basura en la periferia de la ciudad, las tres cuartas
partes no terminan secundaria y, víctimas de los valores que estimulan
la adicción al consumo, demasiados de ellos corren el riesgo de cometer
el crimen más horrendo y… ¡trece años después el 99% de los acusados por
delitos de lesa humanidad gozan del olvido y el perdón, de impunidad
para espiar, infiltrarse y conspirar al aire libre! La misma impunidad
con que el poder judicial -escudado lo costoso de una pericia contable-
protege a los sospechosos de derrochar los fondos públicos administrados
por ALUR.
¡Qué culpa tiene Jacqueline que sólo marcha detrás de Momo!
Disconformidad
La
experiencia de trece años contradijo aquella esperanza inicial en los
dioses virtuosos que se adoraban antaño y la mayor parte de los
electores sienten que les robaron expectativas e ilusiones. La dualidad y
el doble discurso fueron un terrible gancho de derecha a la confianza
ciega, agotaron el tiempo de las certezas, de cuando los votantes de
Tabaré y Mujica elegían diputados y senadores que no conocían. Un ciclo
de desencanto siguió al del dedito para arriba y la carita sonriente,
con el impulso vino el freno dijera don Carlos Real de Azúa. Hoy
predominan sentimientos de mucha disconformidad y descreimiento, de
desconfianza generalizada.
Despilfarro de los fondos públicos,
uso abusivo de las tarjetas corporativas y fraude con falsas
licenciaturas, la enorme mayoría de los votantes se dieron cuenta de
haber sido víctimas de engaño y demagogia. El vaso se derramó al
descubrir que, por designación directa, se llenaron con familiares,
consuegros, novias y amigos partidarios los huecos vacíos en los
casilleros del Estado. ¡Frenteamplistas practicando el clientelismo que
denunciaron durante treinta años! El descrédito nubla la vista … el
horizonte frenteamplista dejó de estar pintado con utopías. Salvo los
feligreses más crédulos, la gente no sabe dónde ir.
En este
contexto de protesta latente, cristalizó en la ‘autoconvocatoria’ por
WhatsApp. Una abigarrada montonera de mujeres y hombres propietarios y
no propietarios de campos o de empresas de diverso rubro, periodistas y
camioneros, muchos técnicos profesionales y pocos asalariados. La
consigna ‘un solo Uruguay’ no puede disimular la presencia de varios
Uruguay dentro del movimiento.
¿Qué tienen en común? Las diez
mochilas planteadas por el agrónomo Eduardo Blasina no alcanzan a ser un
programa económico y social y, mucho menos, un proyecto de país.
Además, como saldrían a la superficie profundas diferencias y se
producirán grandes divorcios, la montonera no puede definirse a favor o
en contra del modelo depredador y dependiente que impulsa el astorismo.
Al parecer los amalgama un sentimiento muy fuerte de desengaño,
disconformidad y desconfianza que logra que caminen juntos intereses tan
encontrados como el de los productores familiares y los asociados a
ANDEBU. Mas que un ‘solo Uruguay’ son el movimiento de ‘una sola
disconformidad’. Al parecer los carcome la duda entre movilizarse y
negociar, como el resto de los uruguayos han demostrado que tampoco
saben muy bien qué hacer.
En medio del barullo se sumó la Mesa de
los Colonos. Fueron para dejar de ser invisibles, para denunciar el
capricho arbitrario de un Instituto congénitamente incapaz de resolver
la cuestión de tierra para el que quiere trabajarla. Al cobrarle una
renta que supera los cien dólares por hectáreas, el INC coloca al colono
pobre y su familia en un brete, porque reciben el predio, pero no
pueden competir con quienes son propietarios de una chacra. También
fueron a buscar soluciones para los desalojos a los colonos más
empobrecidos. Aun cuando es mucho el entrevero social y político, a los
colonos los ladearon a un costado.
El señor presidente
El
gobierno se propone evitar que los ‘autoconvocados’ extiendan y
profundicen la movilización, dividirlos y desgastarlos en las ‘mesas de
trabajo’ y, en el marco de esa estrategia, intentó sacarle jugo a las
medidas que estaba encargado de anunciar el ministro Benech. Con el
paquete de dádivas bajo el brazo, el señor presidente puso en práctica
el recurso de bajar al llano, que varias veces ha contribuido a
fortalecer su imagen electoral, por ejemplo, con los ‘cincuentones’. Sin
embargo, esa forma de demagogia disimulada funciona cuando el entorno
está conforme y entusiasmado, pero parece poco aconsejable cuando el
medio ambiente está atravesado por la disconformidad. La democracia
representativa sólo es válida mientras cuenta con el consentimiento del
conjunto que representa.
Nadie escapa al contexto, ni siquiera
un presidente de la república respaldado por la mayoría electoral y,
por consiguiente, a Tabaré le salió el tiro por la culata. Tal vez pensó
mantener la ecuanimidad, pero no pudo. Iracundo, entró en la marabunta
callejera. Dejó una imagen contradictoria, por un lado, la de un dios
que bajó a la tierra para dejar satisfecha su clientela electoral, pero,
a la vez, al alejarse del reino de los cielos, dejó de ser el dueño de
las doce tablas y mostró su veta de ser humano vulgar, la misma que
lucen los muchas de la esquina en La Teja.
Algunos colonos del
Instituto -por supuesto no son intendentes ni senadores- vienen
consumiendo sus energías y su paciencia en el esfuerzo por construir una
Mesa que los agrupe y represente. Hasta ahora sus reivindicaciones han
sido ignoradas por la central sindical, los partidos políticos y el
gobierno y, además, invisibilizadas por los medios de comunicación.
Gabriel Arrieta venía, junto con Mario Thedy, presidente de la Mesa, a
plantear humildemente sus urgencias, pero los autoconvocados los
excluyeron de la autoconvocatoria y no les permitieron entrar el
Ministerio, agregando algunos gramos más de hiel al sabor amargo del
desgaste militante.
Gabriel Arrieta tampoco pudo escapar al
contexto. Indignado desde hace mucho tiempo con la práctica
políticamente correcta y el discurso por izquierda para favorecer el
desarrollo del capitalismo. Pertenece a la tradición de Rolan Rojas,
miembro del comité central de la juventud comunista, que, en 1965,
irritado por los bombardeos a Vietnam y el bloqueo a Cuba, escupió el
rostro de Dean Rusk, secretario de Estado de los EEUU. Arrieta perdió
los estribos, le ocurrió lo mismo que al presidente de la república y
casi echa a perder años de trabajosa lucha social con sus compañeros de
la Mesa, pero ¿cómo exigirle buenos modales a quien lleva diez años
viviendo en un ómnibus descangallado, con su familia y en medio de la
nada? No es moco de pavo indignarse antes diez ‘patovicas’ con un señor
que representa ese Estado ante el que enseñan a hincar la rodilla desde
el vientre materno.
En otros momentos históricos, Arrieta se
hubiera colocado un gorro frigio en la cabeza y, pica en mano, se habría
sumado a aquella multitud que guillotinó reyes y hoy concita reverente
admiración en los liberales burgueses. O, en otras condiciones, hubiera
formado parte de la partida de Encarnación Benítez, que expropió
latifundios bastante antes que Artigas promulgara el Reglamento de
Tierras. ¿Serán mujeres y hombres con este carácter y estas actitudes
los que nutrirán la fuerza social altamente ideologizada que, algún día,
luchará por la revolución social? No lo sé, pero se puede afirmar que
esa lucha no la darán los militantes adocenados, fabricados en serie
para ser operadores de alianzas electoralistas de variada especie.
El
frenteamplista no tolera la crítica y mucho menos que traten de
mentiroso a su caudillo mayor. Votómetro en mano, le busca la quinta
pata al gato y cree ver manos negras -o, más bien, blancas- tras el
alboroto de los disconformes. No percibe lo peligroso que puede ser
adjudicar al Partido Nacional la capacidad de mover los hilos de la
movilización social. Le regala una virtud de la cual carece. Por otra
parte, de tanto desafiarlos a verse en las urnas, la cortedad de miras
terminará empujando buena parte de la montonera hacia el molino de
Lacalle Pou.
La institucionalidad
El señor
presidente llama a confiar en la institucionalidad. Lo mismo hacen la
Lucía y el Pepe. Sin embargo, aún despeinado, Tabaré es más creíble,
porque el popular matrimonio no hace tanto que empuñó armas para
derribar las mismas instituciones que ahora alaban, paradigma de
revolucionarios convertidos en demócratas burgueses.
Ahora bien,
¿por qué confiar en las instituciones? ¿no son las mismas que esconden
la brecha entre el que nada tiene y el dueño de todo? ¿no son el
instrumento de las corporaciones extranjeras para adueñarse del
territorio, de sus industrias, finanzas y de las mentalidades? ¿no son
las que funcionan en base al clientelismo y el acomodo? Lo lamento, será
cosa de viejo irredento, pero así funciona la democracia electoral y
parlamentaria. El sistema necesita de la mentira y la demagogia como del
aire que respira. Si el señor presidente puede utilizarlas para
vengarse despiadadamente de un plebeyo sin-poder, ¿por qué confiar en
las instituciones?
¿Cómo confiar en partidos políticos que se
alternan para disfrutar del acomodo y del uso abusivo de sus
prerrogativas? ¿Cómo confiar en un Instituto que protege privilegiados y
desaloja colonos que quieren trabajar la tierra? Utópico es creer que
la justicia social y el poder popular se pueden alcanzar transitando los
caminos electorales y parlamentarios, cuando ellos, precisamente, son
el truco de magia conque la clase dominante pacifica espíritus y doma
disidencias.
¡Ser respetuoso de la investidura presidencial!
¿Qué? ¿Es un manto sagrado? ¿Por qué respetar investiduras que los
investidos usan para hacer sentir que su poder es ilimitado? El respeto
no se gana con cifras y estadísticas que sirven para un barrido o un
fregado, sino con la coherencia entre los hechos y el horizonte
imaginario que se cultivó en las campañas electorales. El respeto a la
investidura que se exige a Gabriel Arrieta apenas es un recurso
ideológico para domesticar los otros baguales que puedan surgir por ahí.
La presidencia ha perdido la mayúscula que tuvo en el 2005.
Es
cierto, como se informa en la página de presidencia, Gabriel Arrieta
ocupó un baldío propiedad de los ladrones del Banco de Créditos y debe
renta al Instituto ¿ello lo obliga a inclinar la testuz? Corremos el
riesgo de condenar al hereje para no cuestionar cómo se ejerce el poder
desde la institucionalidad. Jorge Zabalza
[1] Entrevista de Emilio Martínez Muracciole. ‘La Diaria’. 12 de octubre de 2015
[2] ‘BÚSQUEDA´ N° 1877. 28 de julio de 2016
Presidencia contestó a autoconvocados en una cadena presentada por Fernando Vilar; para Blasina, fue “para la tribuna”
28 de febrero de 2018
en LA DIARIA
Lo que hace diez años hubiera sido algo difícil de imaginar en
la televisión uruguaya, ayer se convirtió en realidad. Una cadena de
Presidencia de la República fue protagonizada por el ex conductor de Telenoche
Fernando Vilar. Si bien se esperaba que fuera el propio presidente
Tabaré Vázquez el que diera las respuestas a los reclamos del grupo de
autoconvocados Un Solo Uruguay, quien terminó hablando de los logros del
gobierno fue la figura central de Montecarlo Televisión durante su
primera presidencia. Vilar dijo que la economía uruguaya “no ha parado de crecer” y que
ese crecimiento fue acompañado por “una mejor distribución de la
riqueza”. Señaló que la cadena agroindustrial “ocupa un rol central” y
que el gobierno trabaja cada día para “minimizar” el efecto de los
ciclos negativos de los precios de ese sector. Agregó que el Estado
contribuyó a dinamizarlo “a través de sus políticas públicas” e hizo un
punteo detallado. Por ejemplo, mencionó la ley de ocho horas para el
medio rural y el “tratamiento favorable” del que gozan los pequeños y
medianos productores en relación con el Impuesto de Primaria y el
Impuesto al Patrimonio. Indicó que Uruguay “es el único país del mundo”
en el que la trazabilidad es obligatoria para todo el rodeo vacuno, y
que desde 2003 está clasificado como país libre de aftosa con
vacunación. Vilar también consignó la ley de riego, “que permitirá un
uso más eficiente de un recurso vital”. En suma, señaló que desde 2008 se promovieron 727 proyectos para el
sector agropecuario, que significaron “más de 1.000 millones de dólares
que impactan en la productividad del sector y en la posibilidad de
posicionarse en los primeros niveles del mundo”. “El gobierno siempre
está abierto al diálogo con la ciudadanía, y ante los planteos recibidos
de parte del sector agropecuario, responde en los temas que le compete,
con datos objetivos, para darle la mayor seriedad y transparencia a un
tema que entiende trascendente”, destacó Vilar. Luego agregó que es
“evidente” que esos planteos están “en sintonía con las acciones que el
gobierno viene desarrollando en ese sentido”. “Desde 2015 se limitó el
ingreso de personal a la administración con el objetivo de llenar sólo
dos de cada tres vacantes generadas por retiros. Como resultado, en dos
años disminuyeron 2.000 vínculos laborales en las empresas publicas”,
dijo el periodista, y señaló que, por otra parte, fueron priorizados los
vínculos en áreas “que son estratégicas para el desarrollo del país”,
como la educación, la salud y la seguridad. la diaria consultó al ingeniero agrónomo Eduardo Blasina
–uno de los oradores en la movilización de autoconvocados en Durazno–,
quien señaló que la cadena de Presidencia no le pareció una respuesta a
los reclamos del agro, porque el problema principal es la caída de la
inversión; a su juicio el gobierno sigue sin responder cómo la va a
revertir. Por lo tanto, señaló que la cadena fue “como jugar para la
tribuna”, para que “la gente se quede con la sensación de que se ha
hecho un montón”. Por último, a Blasina le pareció “muy raro” que la
transmisión estuviera a cargo de Vilar. “Es el periodista que yo miraba
en Canal 4, que pasaba 50 minutos de policiales, ¿y ahora es la voz de
Presidencia? Me parece todo tan surrealista. Me dio la sensación de que
fue para que hoy la gente hable de Vilar”, remató.
“Autoconvocados” comienzan a mostrar sus primeras fisuras
Mensajes enviados a celulares de dirigentes y medios de prensa de Durazno dan cuenta de una interna que se resquebraja.
Foto: Dante Fernández.
domingo 25 de febrero de 2018 - CARAS Y CARETAS
El movimiento de los
“autoconvocados” comenzó a mostrar sus primeras fisuras. Tras una
sorprendente aparición pública la gestión del Poder Ejecutivo aprobando
una serie de mejoras para algunos sectores de la producción y llamando
al diálogo afloraron divergencias y hasta puntos de vista encontrados
sobre como continuar. La semana pasada Caras y Caretas Portal publicó los mensajes de WhatsApp
del presidente de la Sociedad Rural de Durazno, Álvaro Rivas, dando
cuenta de los cuestionamientos efectuados a la mesa directiva del
movimiento. Ahora el diario de durazno El Acontecer agrega nuevas
informaciones sobre la interna de los “autoconvocados”. Rivas
hizo referencia al comunicado que tomó distancia de la patota que
insultó al presidente Tabaré Vázquez a la salida del Ministerio de
Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). A través de un audio que llegó a
ediles, gobernantes y medios de prensa de Durazno, Ribas dice a sus
colegas: “Respecto a los incidentes, les pido que razonen y piensen. No
crean que eso fue una casualidad, no lo fue. Lograron que hoy eso esté
en las tapas de los diarios y todas las entrevistas y se hable más de
que Vázquez encaró solo a 20 antes que lo hablado en la reunión y
medidas puntuales. Eso no fue casualidad, no entremos como por un tubo,
no podemos cobrar al grito, porque perdemos a los cinco minutos. Lo que
hicimos fue emitir un comunicado rápidamente. Todos los que nos pegan
con un mazazo no saben que, antes de emitir el comunicado, en la reunión
hablamos con cada uno de la gente que estuvo involucrada. Se sabe
perfectamente cómo se fueron dando los acontecimientos, pero se aclaró
que teníamos que emitir un comunicado duro. Entonces, no nos peguemos
entre nosotros. El comunicado es para dar una señal hacia afuera, hacia
el resto de la sociedad que no está involucrada con esto, porque si no
la única versión que tienen es la que quieren recoger los medios o es la
que tiene el señor Tabaré. Entonces, razonemos un poco. No hay
casualidades”. Otra fisura se dio en Florida cuando el
alcalde de la ciudad de Sarandí Grande, Cayetano Stopingi, gestionó la
entrevista de transportistas independientes con la vicepresidenta Lucía
Topolansky, agrega El Acontecer. El alcalde dijo al diario que “nos
genera mucha conformidad y alegría saber que llegó a la vicepresidencia
la voz de los pequeños integrantes del sector transportistas, quienes se
arrimaron a nosotros para plantearnos su problemática actual, enmarcada
en el movimiento de reclamos y descontento con la gestión económica del
gobierno del Frente Amplio. Sabíamos que podíamos generar un buen
diálogo. Fue lo que pasó: mantuvimos el contacto con el diputado del
MPP, nos escuchó con mucha apertura y luego él hizo lo propio, y en
cinco días la vicepresidenta recibe esa plataforma de reclamos que
elaboraron los transportistas”.
Pero esa conformidad no era tal en el grupo de WhatsApp, el mismo que se
reúne periódicamente en el kilómetro 140 de ruta 5, indica. Los
autoconvocados se enteraron apenas horas antes de que se concretara el
encuentro, señala El Acontecer, y ello motivó molestias en los
movilizados, que a esa hora se reunían en vigilia a los costados de las
rutas.
El motivo de la molestia radicaba en la aparición de actores políticos
propiciando el encuentro, más que la gestión llevada a cabo en forma
unitaria por un nuevo gremio que no se considera representado por las
gremiales existentes al momento, según lo expresaron sus voceros en un
comunicado.
“Estamos en vigilia, todos unidos, y este gremio se corta solo y obtiene
una entrevista con Topolansky, y todavía gestionada por políticos. Eso
nos molestó”, comentó un productor de la zona. “Nos
enteramos que quizás pudo haber generado algo de malestar el hecho que
intercediéramos, pero nos tiene sin cuidado. Si algunas personas piensan
que esto puede llegar a buen puerto sin la intromisión de algún
político, están completamente errados. Esto es decisión final del
presidente Vázquez, porque la gente lo votó. Más allá de las presiones
sociales y que son válidas, quien se sienta a analizar nuevas medidas
será (Tabaré) Vázquez. Lo que no comparto son las expresiones
viralizadas en redes sociales, donde se insta al enfrentamiento y a
cercar Montevideo por camiones, por ejemplo. Tiene que haber una
responsabilidad de parte de la clase política y un compromiso, pero
también debe existir amplitud por quienes llevan adelante los reclamos, y
afinar la mira y ver hacia dónde está el norte de la cuestión”,
concluyó Stopingi.
Senador analizó el movimiento "Un solo Uruguay"
Hay sectores que aprovechan a los autoconvocados para sacar réditos políticos y plantear un choque virulento
Mar 2, 2018 | LA REPÙBLICA UY
El
senador nacional, Charles Carrera, advirtió que algunos sectores que
pretenden sacar réditos políticos partidarios, en una suerte de
“adelantamiento de la campaña electoral”, se estén apropiando de los
ámbitos de decisión del movimiento de autoconvocados para imponer sus
motivaciones político-partidarias. El legislador, en diálogo con LA REPÚBLICA, lamentó que una
agrupación que en sus inicios manifestó la intención de lograr sus
objetivos a través del diálogo y la negociación, haya tenido luego “idas
y venidas”, mutando su voluntad de diálogo “por una virulencia a la
hora de discutir y/o definir sus posiciones”. Reiteró que no se puede generalizar porque hubo gente que intentó
apostar al diálogo, pero luego hubo quienes se apropiaron del discurso
llevando el debate en otra dirección. “Estoy convencido que dicho colectivo estuvo integrado -y tal vez lo
siga estando- por muchas personas que decidieron participar con las
mejores intenciones. Probablemente, muchos de ellos hayan trasmitido sus
inquietudes y sus propuestas particulares, buscando arribar a
soluciones. Sin embargo, estas propuestas se sumaron finalmente a otra serie de
reclamos más identificados con aspectos ideológicos, que pretenden
plasmar un enfrentamiento virulento en contra del Gobierno. Pudimos
apreciar los más diversos planteos, que incluyeron la idea de bloquear
rutas y hasta cortar la cadena productiva”. “Hoy más que nunca debemos plantearnos un debate digno, abierto,
franco y sin mezquindades, donde los intereses políticos partidarios,
por momento carroñeros, no terminen de empañar a un movimiento que,
lamentablemente, está demostrando no estar a la altura de las
circunstancias”, añadió. Respuesta del gobierno Carrera recordó que a través de una cadena nacional, el Gobierno
respondió “de manera clara y contundente haciendo una descripción de
todas las políticas realizadas y destinadas al área agroindustrial”.
Presentó datos relevantes, que muestran a las claras “el éxito de las
políticas desarrolladas por el Frente Amplio”. Allí se expusieron un
cúmulo de políticas, ilustrativas del éxito de la gestión de gobierno. Para demostrar que ciertos planteos del movimiento “Un solo Uruguay”,
se encuentran bastante alejados de la realidad, “basta con referirnos
al desarrollo de la red de protección social, las políticas salariales y
la ley de 8 horas para el trabajador rural, insumos que, junto a otras
medidas, permitieron una fuerte mejora en la calidad de vida de la
población en el ámbito rural”. Agregó que más elocuente fue el análisis presentado que confrontó con
números y datos que no existe un despilfarro de los recursos públicos
por parte del Gobierno. “Cabe destacar, como se mencionó en la cadena
nacional, que el Estado uruguayo dedica recursos por más del 7 % del PBI
agropecuario para apoyar al sector, lo cual implica un costo cercano a
la carga tributaria que este sector tiene. Claramente, no puede hablarse
de despilfarro de los recursos públicos, cuando los montos destinados a
apoyar al sector son equivalentes a su carga tributaria”. Defendió además la política de trazabilidad, una herramienta que ha
permitido el acceso a mercados más rentables para nuestra producción.
“Nada dicen de los mercados que se abrieron a las carnes uruguayas
gracias a ese instrumento de trazabilidad. Tampoco mencionan que el
Estado uruguayo invierte por año 12,5 millones de dólares para el
desarrollo de una política que cotiza al alza a nuestro principal
producto obteniendo por este un precio mayor al que se logra en los
mercados tradicionales”. “Toda la política desarrollada por el Frente Amplio ha permitido
desde el año 2005, duplicar la cantidad de mercados abiertos para la
carne bobina, pasando de 60 a 120. En definitiva, si el movimiento
quiere hablar de productividad y de rentabilidad debería analizar de
manera seria en que posición se encuentran ahora, en comparación a como
estuvieron antes. La diferencia, fue y es la gestión y la administración
responsable del Estado”, expresó. Acceso a la tierra Con respecto a la política de acceso a la tierra, Charles Carrera
explicó que gracias a la política desarrollada, desde el año 2005 se
incorporaron más de 118.000 hectáreas al Instituto Nacional de
Colonización, lo cual benefició a más de 3000 familias. “No puede afirmarse -si lo que se pretende es un debate franco y
libre de intencionalidades- que no se hayan desarrollado políticas
tendientes a facilitar el acceso a la tierra, cuando la realidad
demuestra todo lo contrario”. Por otro lado, también se han presentado varios proyectos de ley,
algunos de los cuales ya cuentan con media sanción. A título de ejemplo,
el Ejecutivo acaba de enviar un proyecto de ley que prevé una reducción
del 18 % de la alícuota de la contribución inmobiliaria rural, para
pequeños propietarios de padrones rurales. También remitió un proyecto
de ley que establece la devolución de IVA a productores ganaderos para
adquisición de gasoil.